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Desea Éxito Para Todos

Photo by Nataliya Vaitkevich from Pexels

Querida Emilia,

De vez en cuando me tropiezo con alguna lección que quisiera enseñarte. Algunas veces sucede cuando observo a alguna persona sufriendo de algún malestar emocional. Otras veces soy yo la que combate una lucha interna o se encuentra insatisfecha. En esas ocasiones, caigo en un pensamiento profundo y paso días enteros tratando de entender el origen de mi sufrimiento. Quisiera poder deshacerme de esas emociones fácilmente, pero es imposible. Es necesario escucharlas con cuidado, ellas son una voz interna que me habla, otras veces me grita, para dejarme saber que algo no está bien. Te escribo esta carta porque recientemente esa voz me ha estado diciendo algo.

Las primeras veces que esta voz me hablaba era casi imperceptible. Se manifestaba en una incomodidad pasajera cuando me encontraba con el éxito de otras personas, pero era algo intermitente, infrecuente e impredecible. Además, era fácil ignorar esa emoción porque mi ser estaba enfocado externamente, tratando de alcanzar éxito para mi misma. Me convencí a mi misma de que éste era un sentimiento natural en las personas competitivas y ambiciosas, el motor que les empuja a querer conseguir más. Pero mi voz interna comenzó a hablar más fuertemente, y esa incomodidad pasajera se transformó en un ataque a mi ser mismo.

No me siento orgullosa de lo que te diré a continuación, pero he tenido que aprender a hablar de mis pensamientos más oscuros para poder trascender a una mentalidad más positiva y productiva. Al inicio comencé a sentir la necesidad de alejarme de ciertas personas porque me incomodaban sus éxitos. Mi mente no lo registraba exactamente así; simplemente sentía que no quería tener una relación con personas petulantes. Después tomé conciencia de que a veces no podía ver los grandes logros de otros por lo que eran; en lugar, tenía que adjudicarlos a la suerte o verlos a través del vidrio de la imperfección, encontrando consuelo en que la dicha a veces está acompañada de alguna dificultad o situación adversa; y cuando todo indicaba que ese éxito estaba acompañado de una felicidad plena, llegué a desear que esa persona fracasará en algún momento. Ese deseo estaba muy dentro de mí, me daba miedo siquiera mirarlo o reconocerlo, pero estaba allí.  

Photo by Omar Alnahi from Pexels

Cuando finalmente me permití escuchar lo que esa voz me decía y tuve la fortaleza de ver a la cara mis miedos más profundos, me dí cuenta que estos malestares son el resultado de una mentalidad de escasez, de la percepción de que el éxito es limitado y sólo puede pertenecer a unos pocos. Esa declaración puede parecer absurda, pero es el resultado natural de crecer y convivir en un mundo competitivo en el cual el triunfo de una persona se alcanza a costa del fracaso de las demás. También entendí que la rivalidad es natural en un entorno donde sólo hay reconocimiento y admiración para la persona que alcanza la posición número uno. Desgraciadamente, este país y esta zona donde vivimos están obsesionados con el número uno y, por ello, no es sorprendente que exista tanta insatisfacción en sus habitantes que lo tienen todo.   

Lo que quiero enseñarte, Emilia, es que la mentalidad de escasez es un conjunto de actitudes y creencias que no reflejan la realidad; la vida es tan abundante que ofrece una multitud de posibilidades de éxito para cada individuo. Tal vez no sea obvio cuando veas a otra persona triunfar en el aspecto de la vida que tú deseas o cuando te sientas atrapada en tus condiciones sin poder alcanzar algo que anhelas profundamente. Cuando te encuentres en esa situación debes recordar que lo que inmediatamente parece un fracaso no es más que la retroalimentación del mundo que te permite ver dónde estás y evaluar si estás yendo en la dirección correcta. Es posible que hayas perdido tu orientación ¿estás segura de saber hacia dónde vas?

Cada persona tiene la oportunidad de definir qué es el éxito para sí misma. Al crecer te darás cuenta que si no lo examinas con cuidado, este concepto será definido externamente por tu entorno y por los valores que nosotros te hayamos inculcado; habrá personas cuya trayectoria y realizaciones serán consideradas como triunfos por lo demás, y tal vez sentirás la necesidad de reproducir sus acciones o de alcanzar logros similares. Te pido que no tengas miedo de reevaluar este concepto, que definas claramente qué es el éxito para Emilia y que vivas de acuerdo a esos principios sin importar la expectativa de los demás, incluyendo la mía. Cuando consigas aclarar qué és el éxito para ti, será evidente que el éxito de los demás no impide que tú logres tus objetivos porque sólo tú puedes conseguirlos y hay muchas formas de hacerlo; no disminuye tu valor como individuo porque es intrínseco a tu ser y existe en una dimensión diferente al valor de los demás. 

Photo by Tim Douglas from Pexels

Me ha llevado más de 30 años aprender esta lección y por eso no espero que la comprendas con el simple hecho de leer esta carta. Esta carta es una promesa para ti, mi intención declarada de ver el mundo con una mentalidad de abundancia y ayudarte a que crezcas en ella. Quiero celebrar contigo el éxito de los demás porque todos merecemos ser felices y porque el mundo es mejor cuando hay más gente logrando cosas extraordinarias y fantásticas.   

 

Sara Tafoya is a young professional and mother. A biophysicist by training, a ceramist by heart, an aspiring author and a chocolate enthusiast. She spends her time thinking about biotechnology and art, singing lullabies and making sense of her life experiences.

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